Nuestros Orígenes

“Bajo el ancho cielo de la Argentina, y en el pequeño rincón de Villa del Parque echa raíces una escuelita”

 

Párrafo del mensaje enviado el 25/05/1912 al Ministerio de Educación y Cultura de la Nación con motivo de la inauguración de la escuela primaria.

 

Nuestra historia

1912: el 25 de mayo se inauguró la escuela primaria, en un terreno donado por el Sr. Antonio Cambiasso.

1930: se abrió el ciclo Secundario, con el 1° año del Liceo y años más tarde se inició el Comercial Diurno, el Normal, el Nacional y el Profesional.

1931: se comenzó el pupilaje, previo acondicionamiento del edificio.

1949: comenzó preescolar en el año 1949, bajo la Dirección del Nivel Primario. Con el transcurso de los años, disminuyó la concurrencia de alumnas pupilas, por lo que la Congragación decidió ofrecer únicamente un servicio educativo para alumnas de Primaria y Secundaria con jornada simple. Comenzó a incorporarse personal docente laico.

1972: se inauguró el Ateneo Bernasconi. Unos años después, se ofrece una opción lúdico-creativa para los niños de 3 y 4 años, llamada Tortuguitas, bajo la supervisión de la Directora del Ateneo.

1987: se incorporaron varones en Preescolar, 1º grado y  año.

1991: se modificó el plan de la Sección Comercial con la especialización Contable-Impositiva.

1993: se inauguró el nuevo edificio del colegio con acceso por la calle Cuenca.

1998: se independizó el Nivel Inicial de la Dirección del Nivel Primario, incorporándose las salas de 3 y 4 años, en cada turno.

2000: se abrieron las salas de 2.

2001: se inaugura el edificio de Nivel Inicial “Hna. Narcisa”, con ingreso independiente por la calle Baigorria.

2008: atendiendo a las necesidades de las familias, se ofrece una propuesta optativa de Jornada Extendida.  Se modifica el plan de estudios del Nivel Medio, con la implementación de las especialidades: “Bachiller con especialización en Humanidades y Ciencias” y “Perito Mercantil con la especialización en Administración y Gestión de las Organizaciones”.

2012: se implementa un proyecto de inglés con acreditación internacional de Cambridge University.

El Instituto mostró, a lo largo de estos 100 años, un crecimiento significativo, ofreciendo una propuesta educativa de calidad y excelencia en una infraestructura edilicia moderna que responde a las exigencias de la actualidad.

Estilo educativo

Está basado en el “carisma de la caridad”, legado de Santa Bartolomea Capitanio, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Virgen Niña.

Para toda la comunidad del Instituto, la Caridad es el amor de Dios que nos RESCATA, nos devuelve nuestra dignidad de hijos de Dios, y este amor, es el que nos hace capaces de rescatar a los hermanos, a través de la educación.

Todos los que, acercándose a Jesús, hacen experiencia de este RESCATE en sus vidas, al modo de Sta. Bartolomea, comparten el carisma y la misión. Por eso, en las comunidades “Virgen Niña”, laicos y hermanas compartimos el carisma.

Lo hacemos a través del gesto de caridad, sencillo y cotidiano, con un estilo concreto de servicio y de relación, tratando de ayudar al hermano para que a su vez se transforme en operador de caridad.

Esta “espiritualidad” unifica nuestra misión, dándole un estilo común con el que lleva adelante el modo de educar. Ese estilo tiene como características:

  • La condescendencia: poniéndose al lado del otro con empatía hasta llegar a su corazón, para comprender su situación de vida concreta y tomándola como punto de partida para comprometerse con ella.
  • La creatividad: tratando de buscar y utilizar los recursos que necesita cada persona para su crecimiento
  • La prevención: facilitando las condiciones para alejar el peligro y procurar criterios de discernimiento que permitan a la persona enfrentar constructivamente la vida
  • La amistad: buscando el encuentro “cara a cara”, un espacio concreto en el que la persona crece sostenida, acompañada, amada. (Proyecto Educativo Pastoral.

 

“Las personas de esta comunidad deben estar adornadas de todas las virtudes, pero sus características deben ser la CARIDAD, la DULZURA y la HUMILDAD, a imitación del amabilísimo Redentor nuestro, quien de estas virtudes, parecía que hasta se gloriase. Y me parece que el Señor exija que sean por estas personas tan grandemente practicadas estas virtudes que formen verdaderamente su carácter, y que con sólo verlas, o tratar con ellas, se conozca que son verdaderas seguidoras del Redentor”
(Carta de Fundación de la Congregación de la Virgen Niña)