Catequesis

“Sé que el amor a Dios no está jamás separado del amor al hermano”. S. María Bartolomé Capitanio

Entendemos la pastoral como una experiencia de vida sagrada encarnada, a Jesús como alguien cotidiano y cercano, Cristo Redentor, que se compadece del otro con un amor concreto, que se traduce en obras y gestos, tal como lo hizo nuestra fundadora María Bartolomé Capitanio, que descubre a Jesús en la infinita caridad que tuvo para con ella y con los demás. Desde esta perspectiva, que entendemos como la cristiana, la evangélica, es que todos los encuentros, ya sean convivencias, retiros y gestos solidarios son pensados, desde un entender, con la mente y el corazón al “Buen Samaritano” en todos sus aspectos.

Somos instrumentos de Dios en el camino de los chicos, por lo cual buscamos poner los medios que creemos permitirán al adolescente, en el itinerario del secundario, poder ir descubriendo a este Dios, que deja de llamarse Dios, para llamarse, hermano, compañero, amigo de vida.

Buscamos descubrir a un dios encarnado, en nuestra propia historia y en la de la sociedad que nos rodea, con gestos solidarios que hablen de los que profesamos, “caridad que convoca”: de 1 a 5 año junto a los catequistas, vivenciamos otras situaciones e historias de vida, tendiendo una mano solidaria, en un merendero, colaborando con Fundación Sí, en la noche de la caridad nos acercamos al hermano en situación de calle, “caridad que humaniza”, con un alimento, entre otros, en respuesta a una realidad , ya sea que estemos o no en contacto con ella frecuentemente.

Para encontrarse con el otro y con uno mismo, se hacen necesarias las convivencias de 1 a 5 año, donde   buscamos que muchas de las actividades planteadas sean desde el descubrimiento personal, de mis cualidades y de mis defectos, de la revalorización de hechos significativos en la propia vida, como “lugares sagrados”, como lugares donde nos “ponemos descalzos” sabiendo que estamos en presencia de alguien que, de lejos que estaba, se nos manifiesta como una fuerte presencia en nuestras vidas, una presencia que es un sentir en lo más profundo del corazón. Y es justamente en los Retiros, también de 1 a 5 año, donde nos “nutrimos”, descubrimos y experimentamos la Presencia del Dios de la Vida, ese Dios Vivo que se hace carne en el que sufre, en el prójimo. Presencia a las que muchas veces sólo puede responderse con un silencio agradecido, una sonrisa, o una lágrima. Y luego de descubrir ello, como los discípulos de Emaús, podemos salir al mundo, “caridad que envía” a la realidad que nos rodea y decir: “Es cierto, ha resucitado en nuestros corazones, y damos fe de eso, porque lo hemos sentido y vivido.”

        

1° año: Eje Central: Historia de Salvación

  • Descubrir a Dios dándose a conocer en la Historia y profundizar la calidad de nuestra respuesta de fe a la luz de esa Historia de la Salvación. Discernir el modo de actualizar la Salvación en su vida a partir de los modelos de los Patriarcas de Israel, los Profetas y grandes personajes del Antiguo Testamento.
  • Profundizar en la lectura y conocimiento de la Sagrada Escritura, su estructura y modo de interpretarla.
  • Convivencia y retiro: preparar el camino para que los alumnos puedan encontrarse con Dios, a descubrirlo en su paso en sus historias personales, en sus distintos signos de manifestación. Poner los medios necesarios a fin de allanar el camino para el encuentro personal con el Creador, en un espacio de oración, reflexión y silencio.

2° año: Eje Central: Cristología

  • Descubrir en el misterio de la Encarnación, a partir de la lectura orante, reflexión personal y debate grupal, la respuesta de Dios al hombre en su búsqueda de sentido y plenitud. Llamados a confrontar las actitudes con la vida y enseñanza de Jesús, definir la salvación que nos trae Cristo y reflexionar sobre el llamado de Jesús a conocer y participar de su Iglesia.
  • Reconocer a María como Madre de la Iglesia, discípula y modelo de compromiso a la Voluntad de Dios.
  • Convivencia y Retiro: Reconocer a la persona de Jesús desde su encarnación cotidiana, en la historia de gente más sencilla, en el pobre, como así también en el más cercano a ellos, en sus compañeros y compañeras de curso.

3° año: Eje Central: Sacramentos

  • Llamados a reconocer en los Sacramentos el signo vivo y eficaz de la presencia de Dios en medio de nosotros, profundizando sobre el significado e importancia de los signos en nuestra vida, la interpretación que el hombre le da, como una esencia visible y sensible que remite a un valor invisible, como el Amor. Por eso, distinguimos en Jesús, por medio del Evangelio, su enseñanza y su Amor Redentor, distintos gestos y signos que la Iglesia ha tomado para fortalecer la fe la comunidad y crecer en la Misericordia de Dios.
  • Convivencia y Retiro: entendiendo el Sacramento como signo visible y eficaz del amor de Dios hacia el hombre, se busca que el alumno pueda sentir en su vida el amor de Dios manifestado a través de su familia (la familia como gran signo de amor de Dios).

 4° año: Eje Central: Antropología

  • Descubrir y valorar el alcance y el límite del conocimiento del Hombre y su Vocación.
  • Desarrollar hábitos de análisis crítico de textos filosóficos.
  • Reconocerse como Persona digna con derechos e inserta en una Sociedad.
  • Convivencia y Retiro: que el alumno pueda identificar sus cualidades, habilidades y dones como regalo de Dios para reconocerse personas libres en sus elecciones y de esa manera poder ir descubriendo su proyecto de vida.

5°año: Eje Central: Doctrina Social de la Iglesia

  • Descubrir un modo de ver y actuar: encuentro del Evangelio con la Vida de la gente.
  • Desarrollar hábitos de análisis crítico para poder interpretar la realidad en la que vivimos y encontrar caminos adecuados para la acción. Profundizar sobre los desafíos actuales en América Latina y en el mundo.
  • Reconocerse como ciudadanos responsables, asumiendo como cristianos una participación activa en la sociedad.
  • Convivencia y Retiro: el alumno pueda ir descubriendo su sueño, que pueda darse cuenta de aquellos signos comunes que han ido impregnado toda su vida y que, como sueño, es su real vocación para que su opción profesional, teniendo presente la realidad social concreta, esté al servicio del otro.